lunes, 7 de agosto de 2017

ANNIE DILLARD


  
«Si analizas una molécula de clorofila, obtienes ciento treinta y seis átomos de hidrógeno, carbono, oxígeno y nitrógeno relacionados de un modo preciso y complejo alrededor de un anillo central. En el centro del anillo hay un único átomo de magnesio. Ahora bien, si quitas ese átomo de magnesio y en su lugar exacto colocas un átomo de hierro, obtienes una molécula de hemoglobina.» [1]


[1] ANNIE DILLARD, “Una temporada en Tinker Creek", Errata naturae eds., Madrid 2017 (pág. 187)


A LA MANERA DE "EL ROTO"



 «Seguramente lo pensó Andrés Rábago, "El Roto":

"Los trenes chocaban,
lo hacían incluso en las propias estaciones,
pero los políticos nunca iban dentro."


(EFE)
 


Mientras tanto, no debemos perder la esperanza de mirar al mar.»


miércoles, 3 de agosto de 2016

UNOS DÍAS EN BARCELONA

(RAMBLA CATALUÑA)
 

«La soledad en el viaje por la ciudad aprovechada para percibir mejor la vida»



«¿Hay un observatorio astronómico instalado en Passeig de Gràcia 71?»

(PASSEIG DE GRÀCIA 71)


«El día siempre comienza con una gimnástica actividad limpiadora, casi desenfrenada, pero silenciosa; no conviene despertar aquello que dormita.

Hay algunas actividades mercantiles de mañana que conducen hacia el paseo de los mayores:



Las menos son lejanas, como la obligada visita a la panadería para reponer despensa:



 (TURRIS-GRAN DE GRÁCIA)


Las más son de proximidad, de mercado, aliñadas de pernil y kalamatas:

(MERCAT DE SANTA CATERINA)


 Todo lleva a un lento café del Passeig Sant Joan, al agua de coco, al callejeo ensombrecido de Sant Pere, el abrazo de los muros, el frescor de los portales minúsculos o el hedor de las clavegueras al cruzar.

(CARRER DE LES MOSQUES)


Después, tras el descanso eterno, el paseo vespertino al caer el sol,  junto al calentar de las piedras, el amor de los ladrones de Énard y el abrigo de balcones.»

 (JUEGOS DE BALCÓN)



(CARRER DEN ROBADOR)


(TRAS LA SIESTA)

«Para este instante, aunque los pasos nos lleven a la alegre lejanía donde encajamos cualquier nueva pieza geográfica del puzzle, el aire nos ofrece cuatro lugares a visitar por este orden:

1.     La ternura de las fotos de Vivian Maier [1]
2.   La máquina de pensar de Ramon Llull en el CCCB, con o sin Víctor Imperial [2]
3.   La luz de Anthony McCall [3]
4.   La Dinastía Ming [4]  

Si acaso una advertencia. El Ayuntamiento de Barcelona ha decidido este año mantener el brutal pago en los parquímetros durante el mes de agosto. El Caixa Forum no tiene aparcamiento y obliga a utilizar las zonas verdes o azules. Ello implica que mientras el acceso a las exposiciones no cueste más allá de tres euros, usando un simple carné de biblioteca, el gasto en aparcamiento pueda exceder de once euros, si se pretende ver las exposiciones Ming y Halsman con alguna serenidad. El acceso en transporte público es igualmente torpe por idéntica mezquindad municipal, siempre que se pretenda evitar la subida desde la Plaza de España a cuarenta grados a la sombra. La opción más aceptable es acercarse al Mercat de Sant Antoni, en Comte Borrell con Tamarit, y tomar la línea 13 TMB que tiene parada frente al Caixa Forum.
No sabemos qué atenciones sociales pretende acoger Ada Colau con semejante medida de aparcamiento en agosto, pero ha destrozado así el acceso cultural a dicho centro, provocando un coste tonto e innecesario, pues todo hay que decirlo.
Finalmente, podemos deslizarnos hacia el Poble Sec, visitar San Pablo del Campo o tomar tarta en el "Café Cometa" [5]


                                                                (CARRER DE SAN GIL)


 


 






 


jueves, 21 de enero de 2016

SEMEJANZAS

(THE LIGHT)
(KENNETH MUNOWITZ) 




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jueves, 22 de octubre de 2015

EMPLEOS MISERABLES

(Santa Eulalia de Abamia)


«Luisa es panadera. Trabajaba en una gran superficie, una enorme superficie en la que importa poco si uno es pescadero, panadero o reponedor. La acaban de despedir. La contratan por periodos de tres meses, contratos inmorales e indecentes de tres meses generados bajo la reforma laboral de esa ministra innombrable que recuerda siempre a Millán, el de “Martes y Trece”. Luego, la dejan un mes en la calle, como si estuviera de vacaciones sin sueldo, en una condición miserable y, si procede, al cabo de un tiempo la vuelven a contratar de la misma forma, bajo la misma indecencia, tres meses sin más.
El ministro Guindos (de), del que, lamentablemente, ya tuvimos que hablar aquí hace algún tiempo[1], ha tenido el cinismo de decir hoy que los resultados de la Encuesta de Población Activa del tercer trimestre son incluso mejores que los que había vaticinado su ministerio. Es un empleo de mierda que el señor ministro considera excelente.
Hace unos días el Tribunal Supremo anuló el despido de una pescadera provocado por la indecencia de otra gran superficie, por la indecencia de Mercadona. Al parecer, la empleada había tenido el atrevimiento de regalar una pescadilla a una cliente, en lugar de tirarla a la basura, aunque la vergüenza e indecencia de Mercadona también sabe a ciencia cierta que una gran cantidad de personas desamparadas se la disputarían entre tal basura al final del día.  
Algunas veces incluso los ministros bobos, de voz gangosa, tendrían que tener la decencia y oportunidad de callarse la boca. Alguien les callará la boca próximamente, vamos a callarles la boca de una vez y para siempre, pero durante los últimos cuatro años han arrasado con todo, dejando un rastro podrido, como el de la pescadilla de Mercadona que corresponde al departamento de eso que se llama “recursos humanos” en toda gran superficie.
Luisa preparaba y cortaba mi pan y la han echado a la calle.
Era panadera en una gran superficie.»

sábado, 28 de marzo de 2015

COMO UN DESIERTO

(El Palmar)
(18-02-2015)


«Brazos pequeños.
Mis manos
acogen mis muñecas:
las abrazan
Son pequeñas.
No se corresponden
con todo lo vivido
para quien resta
muy poco por vivir.
No leo nada,
no investigo nada:
prevengo mi ausencia,
organizando mis lágrimas
que son los riegos,
aunque muy poco.
Labores de orden,
sin ningún sentido
y finalidad incierta.
Alcanzo la mitad.
No puedo dormir
después del mediodía,
mientras permanezco,
hasta entrada la noche,
amarrado a asuntos tenues,
 azorado por algún porvenir,
limitado por mi conciencia,
tan atormentada.
Sólo el desconcierto,
el abandono,
la apatía.
No estoy atribulado.
¿O sí?
Estoy casi vacío,
Como un desierto.»
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